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Aeropuerto de Bilbao

Maravillas de la construcción en España [II]

Hace un tiempo empecé a hablar sobre construcciones totalmente prescindibles en este país ya sea por falta de utilidad, falta de planificación, errores de diseño y construcción… Pues aquí va otra entrega de estas maravillas de la construcción:

Como en la vez anterior, este artículo me gustaría empezarlo por una de las personas que más ha hecho por este país en el campo de las construcciones chapuceras. Sí, me refiero a Calatrava. Comenzamos con el palacio de congresos de Oviedo:

palacio congresos oviedo
el “centollo” de Oviedo

Dejando a un lado que este edificio no pega para nada con su entorno, este palacio de congresos se supone que debía tener una especie de visera móvil en el módulo del centro. Esa visera intentó moverse un día y el resultado fue de varios heridos y la decisión de no volver a intentar moverla no vaya a caerse el edificio a cachos. Al menos en este caso Calatrava acabó recibiendo una multa.

Viajamos hasta Cantabria, en donde nos encontramos con el palacio de festivales de Santander:

palacio de festivales de Santander
palacio de festivales de Santander

La lista de decisiones graciosas en este edificio es larga:

  • El escenario es demasiado pequeño y los músicos a duras penas cabe
  • No tiene casi luz dentro
  • Algunas partes están forradas con pan de oro. Qué buena era la época en la que creíamos que nos sobraba el dinero eh?
  • En un principio, las butacas estaban demasiado pegadas y hubo que reubicarlas a pocas semanas de ser abierto al público.
  • Cuando cambiaron la distribución de los asientos tiraron a la basura todos los estudios de acústica que se habían realizado, apareciendo ecos y dejando inútil la curiosa forma del edificio concebida a partir de esos estudios iniciales.
  • El proyecto inicial incluía un trapecio de cristal para que una parte de los espectadores vieran la bahía. No salió adelante y lo taparon con bronce.
  • La entrada al edificio se hizo con un suelo de mármol. En Santander suele llover a menudo, y la gente que entra al edificio en los días de lluvia entra prácticamente patinando.

Viajamos hasta las islas Baleares y nos encontramos con el metro de Palma. Un metro… acuático:

Metro Palma
Metro Palma

Los metros en este país es un poco como los aeropuertos. Cada ciudad quiere tener el suyo propio. Obras hechas a todo correr y para sacar tajada como es este caso, dan como resultado un metro que queda totalmente inutilizado en cuanto caen cuatro gotas. Casi que en esos días pueden cambiar los vagones de metro por canoas que seguro que se está más cómodo.

Ahora me gustaría hablar de una obra relámpago, porque fue un visto y no visto. La biblioteca universitaria de Sevilla:

biblioteca universitaria de sevilla
biblioteca universitaria de sevilla

Este proyecto se saltó todos los procedimientos administrativos habituales. Empezaron la obra antes de tener los permisos necesarios y poco tiempo después la llevaron a juicio por las irregularidades que había.Un tiempo despúes el Tribunal Supremo la declaró ilegal y ordenó derribarla y dejar el emplazamiento en su estado original.

Total que dos millones hacer el proyecto, cuatro millones gastados en la obra en sí, y otros dos millones para revertir la obra y dejarlo todo como estaba. Dinero bien invertido como se puede deducir.

Y por qué no, voy a volver a acabar con Calatrava. Ahora nos vamos hasta Bilbao, donde nos encontramos un aeropuerto hecho por este personaje:

Aeropuerto de Bilbao
Aeropuerto de Bilbao

Como todas las obras de Calatrava, fue bastante cara. Y como todas las obras de Calatrava, tiene bastantes fallos que han sido provocados o bien por fallos de diseño, o bien por fallos en el uso de materiales porque Calatrava es muy caprichoso con estos temas. No darse cuenta de cosas como que en Bilbao llueve y que en invierno hace frío, pues me parece más que un despiste por parte de la persona encargada de planificar el edificio para  esta ciudad en concreto.

Total, que te encuentras con una terminal semidescubierta, cosa que hubo que arreglar más tarde porque en la zona de llegadas la gente estaba al aire libre y en ciertos días no se podía ni estar de frío y lluvia. 3,3 millones de euros costó este parche.

Con tanta forma de pájaro y tantas florituras que se le han puesto al edificio, por dentro es bastante más pequeño de lo que puede parecer por fuera.

La localización de la cafetería no ha sido pensada. De hecho si no me equivoco la cafetería fue otro parche que se añadió después porque en un principio no tenía.

La entrada a la terminal es… curiosa, por llamarla de alguna forma.

Y hasta aquí otra entrega de las obras más graciosas que tenemos que soportar en este país. Por razones como esta entiendo en cierta medida el enfado que tiene Alemania con la forma que hemos tenido de gastar el dinero procedente de la UE en la época de bonanza. Obras inútiles en vez de economía productiva. Y así nos va.

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