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¿Son los coches totalmente eléctricos una alternativa real?

EL petróleo poco a poco se acaba. Es un hecho que esto está pasando. Un recurso que tarda millones de años en crearse y que se consume a velocidades muy superiores al final es probable que acabe agotándose. Si a esto le sumamos un cada vez más alto precio de esta materia junto con los usos contaminantes que solemos hacer con ella, pues da como resultado mucha gente pensando en alternativas.

Uno de esos grandes avances es el coche eléctrico. A día de hoy estamos empezando a vivir una cierta introducción a esta tecnología con el coche híbrido, con un pequeño motor de gasolina y otro eléctrico conectado a unas baterías que se recargan con el propio movimiento del coche. Este tipo de avances se están demostrando como unos inventos muy eficientes ya que gastan mucha menos gasolina y además permiten aprovechar frenadas o el propio movimiento del motor de combustión para alimentar el motor eléctrico.

Un paso más de esta tecnología híbrida es simplemente quitar el motor de combustión interna y crear un coche que sea totalmente eléctrico. Yo a día de hoy a este planteamiento le veo demasiados inconvenientes  para que se posicione como una solución que a corto o medio plazo pueda desplazar a los coches que venimos utilizando hasta ahora:

– Son mucho más caros. Una tecnología asentada y fabricada en masa como los coches diésel y gasolina es claramente más barata. Además a éstos no hay que incluirles baterías gigantes, que tienen de grande lo mismo que de caro.

– Quitamos dependencia del petróleo pero añadimos dependencia de las tierras raras. El litio probablemente se convertirá en el petróleo del futuro, ya que es el componente principal de las baterías. Si nos metemos en otros materiales como el infame coltán, necesario para la circuitería electrónica, la cosa se complica.

– Poca autonomía. Un coche eléctrico suele recorrer dependiendo del modelo, entre 100 y 200 kilómetros antes de necesitar recargarse.

– Mantenimiento. Las baterías de los coches eléctricos necesitan funcionar a una temperatura más o menos constante para que su vida útil no disminuya y para que den su máximo rendimiento. Tampoco admiten con demasiada alegría burradas como las que se les suelen hacer a los coches de combustión como dejarlos aparcados en la calle en invierno y con una temperatura de grados bajo cero.

– Tiempos de carga. Llenar el depósito de gasolina en 5 minutos se convierte en tener el coche enchufado durante un puñado de horas.

coche eléctrico

Y el tema más peliagudo que tal vez no se vea tan claro como estos que he mencionado antes, y es la contaminación. La electricidad que alimenta estos coches debe salir de algún sitio. Aún dependemos del petróleo o de la fisión nuclear para generar gran parte de la electricidad que consumimos con lo que en el fondo sólo estaríamos trasladando la contaminación del sector de los transportes al sector energético.

Yo de momento, prefiero esperar sentado y ver cómo avanza el planteamiento del coche eléctrico antes de acabar de decidirme.

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