Skip to main content
Duga 3 radar

Viaje a Chernobyl y Pripyat – Día 2

Tras recorrer una parte de Pripyat y ver la central nuclear en el recorrido del día 1, contiuamos con nuestro viaje por la zona de exclusión. Tras terminar el día 1 en el alojamiento en el que íbamos a pasar la noche, la mañana comienza con perros ladrando en la lejanía y gente cortando madera con una motosierra. Tras una ducha y preparar los bártulos para este segundo día, vamos al comedor del hotel Desiatka en donde nos ponen un desayuno que consiste en verduras frescas, tortilla cocinada al vapor y café con leche. He de decir que la tortilla estaba bien buena, esponjosa y jugosa, pero no te esperes buffet libre de desayuno ni nada que se le parezca. Unas verduras, una tortilla y un café por persona.

Tras el desayuno, nos ponemos en marcha dirección sistema Duga, no sin antes tener la oportunidad de ver algunas cosas que hay cerca de estas instalaciones militares que también tienen su tema.

Autoescuela y zonas de entrenamiento

La llegada a esta zona nos recibe con un pequeño control, que más que controlar lo que intentan es vender merchandising de temática soviética. Aquí podrás comprar chapas y pins con banderas comunistas y otros souvenirs del estilo. La zona sigue manteniendo el aspecto de aquella época, llena de simbología típica de la URSS. Hasta las puertas de entrada, con lo mal mantenidas que estaban, seguían sosteniendo dos estrellas relucientes.

Puerta oxidada con estrellas
Puerta oxidada con estrellas

Desde estas puertas se pueden ver, más altas que las copas de los árboles, la parte superior de las antenas del Duga. Pero ya habrá tiempo para llegar hasta ellas.

Pripyat era al fin y al cabo una ciudad normal con necesidades como otra cualquiera. Esto hace que aparte de hospitales, supermercados y colegios también hubiese otra serie de espacios que cubriesen esas necesidades a veces no tan evidentes. En este caso, una pequeña autoescuela.

Autoescuela en Pripyat
Autoescuela en Pripyat

Cerca de esta autoescuela hay otra pequeña estación de bomberos y algunos pabellones industriales abandonados. En estos pabellones aún se conserva maquinaria de la época y planos de lo que en esos sitios se fabricase.

La estación militar secreta Duga 3

Durante la guerra fría, ambas potencias tenían la capacidad de lanzar misiles de largo alcance con capacidad nuclear. Era importante que, aparte de poder responder de forma proporcional ante uno de esos ataques, se tuviese alguna forma de identificar esos ataques del enemigo para darte algo de tiempo. Antes de que los satélites fuesen una tecnología tan desarrollada como lo que tenemos en nuestros días, se pusieron en marcha otras ideas. Una de ellas era la de los radares OTH (Over The Horizon). Estos radares emitían una señal de gran potencia. Mediante su rebote y el efecto doppler, trataban de indentificar si había objetos no identificados volando hacia ellos.

Esta es una de esas ideas que sobre el papel parece buena, pero que en la práctica tenía todos los problemas imaginables. Este sistema requiere de tanta potencia (cuando veas las antenas lo entenderás) que al principio cuando lo encendían se iba la luz en toda la zona. Lo tuvieron que acabar conectando directamente a uno de los reactores de la central nuclear de Chernobyl. Emitía un traqueteo constante y muy penetrante que se colaba en todos los sistemas electrónicos del continente. Tal es así, que en Europa se le acabó apodando “El pájaro carpintero ruso”. Su resolución era muy baja y costaba diferenciar un misil volando de grupos de radioaficionados trolleando al sistema emitiendo falsos rebotes de la señal y el efecto doppler hacia Ucrania.

Los operarios que trabajaban en estas instalaciones se entrenaban aquí mismo, en un edificio aparte del centro de mando. Aún se conservan muchos diagramas y algo de la electrónica que se utilizaba para formar al personal sobre el funcionamiento del sistema.

Zona de entrenamiento del Duga - 3
Zona de entrenamiento del Duga – 3

Si las antenas ya son grandes, las instalaciones son un laberinto interminable de salas de control y habitaciones llenas de racks en donde un día estuvieron los servidores. Y de alguna que otra zona de ocio con su piano como no podía ser de otra forma, que no todo va a ser trabajar.

Perros callejeros en Pripyat
Pripyat está lleno de perros callejeros. Son descendientes de las mascotas abandonadas en 1986.

Tras salir de esta parte de las instalaciones militares, vamos a la explanada que hay delante de las antenas. Desde esa explanada las podremos ver en toda su gloria y no simplemente porque sobresalen de las copas de los árboles. Unas antenas de 15.000 toneladas de acero que se extienden tanto en el horizonte que tuve que sacar varias fotos para poder abarcarlo todo. Hay señales que nos siguen recordando el lugar en el que estamos y lo que pasó aquí en 1986.

Antenas del sistema Duga - 3
Antenas del sistema Duga – 3

Me llamó la atención la precisión con la que estaban fabricadas. Después de tanto tiempo y de haber intentado desmontarlas, el cableado sigue estando tenso y todo sigue perfectamente en su sitio. Excepto algunos resonadores tirados por el suelo que sí se llegaron a desmontar, claro. La simetría de sus formas con la escala y amplitud de este tinglado llega a ser hipnótico.

Fábrica de radios Jupiter

Alejándonos del sistema Duga, nos dirigimos a la fábrica Jupiter no sin antes visitar otras instalaciones que hay de camino. Una estación de bomberos en done se conservan dioramas de Pripyat, un colegio con guardería, una sala de cine…

Aunque oficialmente Jupiter era una fábrica de radios y casettes, no me resultaría extraño que también fuese cierta la teoría de que fabricaban componentes electrónicos de uso militar. Esta fábrica está al lado del sistema Duga y este sistema usaba muchísima electrónica relacionada con el mundo de la radio. Aquí pasa un poco como en el hospital que visitamos el día 1. Cuidado con ir al sótano, que hay bastante material radiactivo por una serie de pruebas que se hicieron tras el desastre de la central nuclear. Tampoco esperes ver componentes electrónicos valiosos de la época porque los saqueadores ya lo dejaron todo bien limpio.

Fábrica Jupiter en Pripyat
Fábrica Jupiter en Pripyat

Estación de tren

Es bastante famosa la escena de la evacuación en la que una hilera de decenas de autobuses entraba en Pripyat para ir sacando gente de la ciudad. Menos conocido es que también se utilizaron trenes para esta labor. Algunos de estos trenes se dejaron abandonados en la estación de tren de Pripyat tras haber hecho la evacuación. Como con mucho otro equipamiento abandonado en la zona de exclusión, no les salía a cuenta descontaminarlo para reutilizarlo. Aún se conservan en la estación algunos trenes que no han sido desmontados ni enterrados.

No sé qué pasaría con algunos de estos trenes que en vez de estar en la estación encima de una vía están tirados de cualquier forma en medio del bosque.

Tras recorrer la estación, era ya hora de comer. Y como en el día 1, el sitio más cercano para hacerlo es la cantina de la central nuclear de Chernobyl. He de decir que la comida en esta ocasión era algo mejor que la del día 1.

Comida de la cantina de la central nuclear de Chernobyl
Comida de la cantina de la central nuclear de Chernobyl

Verduras frescas, la misma sopa de aguachirri que ayer y un combinado de espaguetis cocidos en agua sin más con verduras y filete de pollo. De postre, una galletaza más grande que mi mano. La bebida para esta ocasión era Kysil, una bebida con sabor afrutado muy típica de la zona.

Para terminar

Tras salir de comer toca volver a Kiev, no sin antes pararnos para visitar algunas cosas que nos quedaban pendientes como el monumento en recuerdo a los bomberos que fallecieron en el accidente o el monumento del ángel, también en memoria de los bomberos.

A la salida toca volver a pasar por el control militar en donde te hacen pasar por una máquina que mide radiación para asegurarse de que está todo correcto. También tienes que devolver el dosímetro que tenías que llevar colgando del cuello, cosa que también revisan para asegurarse de que no da valores extraños.

Te preguntarás cuánta radiación absorbí en esta visita. En mi caso entre los dos días que estuve en la zona de exclusión estuve expuesto a un total de 6 microsieverts. Aproximadamente tres veces menos que un vuelo Londres – Nueva York.

Tras el viaje no tienes que tirar la ropa a la basura, ni hacer tratamientos especiales con ella. Que esta duda la he visto también por otros sitios de internet. Imagínate que el guía cada vez que entrase a hacer una ruta tuviese que deshacerse de su ropa. A unas 15 visitas al mes, se arruinaría.

Si tienes una agenda más libre que la mía, suelen recomendar visitar este lugar en primavera o en otoño. En invierno hace demasiado frío y está todo nevado. En verano hace mucho calor y humedad. Las otras dos estaciones son mejores tanto por condiciones climáticas como por evitar que la naturaleza lo tape todo.

Bonus

Aquí te he contado la forma legal y más segura de visitar la zona. También existe la opción de visitarla ilegalmente, sin permisos ni guía con el peligro que supone de que te pillen y te enfrentes al sistema judicial ucraniano. A esta gente se les llama los stalkers, a raíz del videojuego. Stalkers hay de todo, desde vándalos que destrozan cosas hasta otros que hacen pintadas graciosas o también los hay que hacen rutas turísticas ilegales. Allá cada cual con lo que elige para sus vacaciones.

De pintadas graciosas tengo unas cuantas hechas imagino por los mismos autores ya que el estilo es el mismo. En algunas se nota un tono reivindicativo frente al turismo de la zona.

Y con esto creo que ya he contado a grandes rasgos en qué consistiría un viaje a Chernobyl y Pripyat. Si tienes alguna duda más o quieres que te resuleva alguna duda que puedas tener, no dudes en escribir en los comentarios.

Una respuesta a “Viaje a Chernobyl y Pripyat – Día 2”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *